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Este libro aborda la compleja relación entre la cooperación descentralizada y la eficacia de la ayuda al desarrollo, y pretende abordar algunas de las preguntas e interrogantes que plantea esa agenda así como ofrecer algunas respuestas en relación a los desafíos que deberá afrontar la cooperación descentralizada en los ámbitos español y europeo. El estudio explora las potencialidades de los actores descentralizados en materia de complementariedad y división del trabajo en el marco del “Código de Conducta sobre División del Trabajo” impulsado por la UE desde 2007. El estudio integra, en un marco analítico común, cuatro miradas complementarias: en primer lugar, una introducción amplia dedicada a reflejar el papel de los gobiernos descentralizados en los procesos de gobernanza global, elaborada por Ignacio Martínez, y José Antonio Sanahuja. El segundo capítulo, elaborado por José Antonio Sanahuja y Francisco Javier Verdes-Montenegro Escánez, analiza la agenda de complementariedad y división del trabajo y el papel de los actores descentralizados en la política de desarrollo de la UE, utilizando el marco analítico de la “europeización” de políticas. El tercer capítulo, de Rosa de la Fuente, dirige su mirada a la división del trabajo desde la perspectiva de las entidades locales. En el cuarto capítulo, de Ignacio Martínez, se abordan las potencialidades de complementariedad y división del trabajo de las comunidades autónomas españolas a partir del análisis de sus marcos de planificación. El quinto capítulo, de Esther del Campo, centra el análisis en tres estudios de caso sobre el papel de la cooperación en el apoyo a los procesos de descentralización iniciados en diversos países andinos. Por último, el estudio se cierra con una serie de conclusiones y propuestas aborda necesidad de avanzar hacia otro modelo de cooperación descentralizada más eficaz, racional y con mayor capacidad de transformación
El anuario de CEIPAZ 2012-2013 aborda la crisis actual y sus consecuencias en un momento de cambio de ciclo, con problemas de carácter sistémico que solo pueden resolverse desde un multilateralismo eficaz, que combine las capacidades locales y globales, y buscando respuestas que beneficien a la mayoría de la población y no solo a una minoría de ciudadanos y ciudadanas. Se presentan análisis sobre la Unión Europea, el papel de la sociedad civil en la construcción de la gobernanza global, la utilización de la TIC en la configuración de la ciudadanía global. Es necesario “un nuevo comienzo” para abordar la crisis actual.
La sección de perspectivas regionales ofrece análisis sobre la Primavera Árabe un año despues, los retos y desafíos que afronta Libia, Estados Unidos antes los desafíos de Irak y Afganistán, las tensiones sociales y ambientales en China y América Latina y la integración regional, junto con dos artículos sobre Cuba y su política exterior y sobre las movilizaciones estudiantiles en Chile.
La crisis actual es considerada por algunos como una crisis sistémica que representa el fin de un
ciclo que se agota, asolado por los problemas ambientales y el agotamiento de recursos, la crisis
financiera internacional y la falta de respuestas a los problemas globales que afectan a la
humanidad. Para algunos es el fin de un modelo que no es sostenible y que no es generalizable
para la población del planeta. Y por lo tanto, es necesario cambiar el modelo y las reglas a nivel
global. Para otros, es un momento de profundización del capitalismo, con un mayor poder en
manos de los mercados, que se benefician de la falta de regulación internacional en los asuntos
financieros, ambientales y sociales y que desplazan del poder a los gobiernos. Y por lo tanto, la
comunidad internacional tiene que centrar sus esfuerzos en construir los acuerdos necesarios
para lograr gobernanza global y no dejar en manos de los mercados o de los gobiernos más fuertes
las reglas y el establecimiento de los límites.(seguir leyendo)
La situación actual requiere cambios radicales inaplazables.Durante siglos, el poder masculino ha sido absoluto y unos cuantos hombres, muy pocos, han
tenido en sus manos las riendas del destino común. Los habitantes de la tierra, confinados en
espacios territoriales e intelectuales muy reducidos, desconocían lo que sucedía a muy pocos
kilómetros de distancia y se hallaban absolutamente sometidos a sus “señores”. La historia de la humanidad ha sido historia ensangrentada, cruenta,
una retahíla inacabable de confrontaciones, guerras y batallas, donde
la paz representaba exclusivamente una pausa. “Si quieres la paz,
prepara la guerra” ha sido el adagio perverso que ha predominado
en todas las latitudes. (seguir leyendo)
Cuando el 15 de mayo de 2011, un grupo de jóvenes acamparon en la puerta del sol, nadie imaginaba
que esta acción fuera a ser el inicio de un movimiento que se iba a extender por distintas
ciudades del mundo, para convertirse en una protesta global y pacífica, que alcanzaría su
punto álgido el 15 de Octubre. Miles de personas indignadas con las elites financieras y políticas
en general, se movilizaron bajo el lema “Unidos por un cambio global” en todo el mundo.
La primavera árabe, los indignados de Madrid, Ocupa Wall Street,
entre otros, han sido movimientos que tienen muchas diferencias
entre si, pero que comparten su crítica al modelo capitalista actual
que excluye del bienestar a un número cada vez mayor de personas.
Es un intento por construir una democracia “real” que supere los
modelos políticos actuales, atrapados en las lógicas partidistas, cada
vez más alejados de las necesidades de los ciudadanos/as; y en el
caso del mundo árabe ha tenido como objetivo pasar de la dictadura
a la construcción de un proceso democrático que se ha logrado
poner en marcha en Túnez y Egipto. (seguir leyendo)
La Unión Europea (UE) se encuentra en las horas más bajas de su historia, en lo que no es exagerado
calificar de verdadera “crisis existencial” como proyecto político, económico y social. Su
actual situación pone en cuestión, en primer lugar, la relevancia de ese proyecto, señalando su
supuesta rigidez y disfuncionalidad para hacer frente a las urgencias de la crisis y buscar acomodo
en el sistema global. En segundo lugar, aunque el proyecto europeo siga siendo relevante, se
pone en duda su viabilidad. Son voces diversas, pero cada vez más numerosas, las que afirman
que ante la crisis económica y otras amenazas que se relacionan con “Europa” —las migraciones
descontroladas, los recortes fiscales o la burocracia bruselense— sería mejor “ir solos”. En el norte
de Europa, incluso desde posiciones moderadas se afirma que es mejor librarse del “lastre”
que suponen los países del sur y la periferia de la UE, planteándose abiertamente la posibilidad
de excluirlos de la eurozona. En el sur, también se afirma que es necesario zafarse de las exigencias de disciplina monetaria y fiscal que exige el euro, reclamando
incluso el abandono de la moneda única para recuperar soberanía
monetaria y salir de la crisis a base de devaluaciones competitivas.(seguir leyendo)
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (en adelante TIC) son uno de los cambios
más importantes y significativos que se han producido en el siglo XX, en el que se ha desarrollado
la Sociedad de la Información y en la que Internet juega un papel determinante.
Internet, sobre todo a partir del siglo XXI, con la aparición de la llamada Web 2.01, ha transformado
completamente la manera en que los ciudadanos se comunican, acceden y comparten la información.
Esta evolución de la web, que ha permitido la aparición de las redes sociales, ha
supuesto una auténtica “revolución” para la información y la comunicación. Los ciudadanos han
dejado de ser receptores pasivos de información y se han convertido en actores que interactúan,
generan y difunden esa información.(seguir leyendo)
Apenas ha transcurrido un año de las revueltas populares que provocaron la caída de Ben Ali en
Túnez y Mubarak en Egipto y ya se empieza a hablar de que la primavera democrática ha dejado
lugar a un otoño islamista. Este pesimismo estaría motivado por la victoria electoral de
Ennahda en Túnez, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) en Marruecos y el Partido de la
Libertad y la Justicia (PLJ) en Egipto. Aunque no fueron los principales protagonistas de la
Primavera Árabe, los islamistas han sido, sin duda, quienes más se han beneficiado de ella rentabilizando
su dilatada trayectoria opositora y su vasta implantación en las sociedades árabes.
Todo ello a pesar de que sus valores conservadores y tradicionales se sitúan en las antípodas de
los que defendidos por los jóvenes revolucionarios: la democracia, la libertad, la justicia y los
derechos del hombre. (seguir leyendo)
El 17 de febrero de 2011, al calor de la llamada Primavera Árabe, comenzó en Libia una revuelta
que acabó, seis meses después, con el desmoronamiento del régimen del coronel Muamar
Gadafi. La capital cayó en manos de las milicias revolucionarias a finales de agosto, lo que significó
la erradicación simbólica del sistema de la Yamahiriya, la república de masas, aunque Gadafi
se encontrara en fuga. Finalmente, el líder libio fue capturado, linchado y ejecutado el 20 de octubre.
Pocos días después, el Consejo Nacional de Transición (CNT) declaró la “liberación” del país.
Cuando ya se ha cumplido un año desde el desencadenamiento de la revuelta, las débiles autoridades
interinas libias afrontan dos desafíos clave: el creciente poder de las milicias armadas –se
calcula que hay más de 500 grupos armados en el país, cada uno sigue órdenes de sus propios
líderes– y la fragmentación que experimenta el país en forma de rivalidades regionales. Unido a
la falta de seguridad y a las tensiones entre centro y periferia y entre militares y civiles, el
Gobierno transitorio ha de luchar también contra el aumento de la frustración social ante los
escasos avances políticos y económicos.(seguir leyendo)
La finalidad política de toda guerra es imponer la propia voluntad sobre la del enemigo, para obligarle
a aceptar decisiones que favorezcan al vencedor y para establecer los términos de la subsiguiente
paz según los designios de éste1. A la luz de esta definición, es evidente que Estados
Unidos no ha ganado la guerra de Irak y parece cada día más dudoso que pueda hacerlo en
Afganistán, como se mostrará a continuación. Las repercusiones que esto pueda tener en la política
exterior de la mayor superpotencia mundial y la creciente polémica sobre si ya se están presentando
los primeros síntomas de su declive “imperial”, ante la emergencia de otras potencias
que en un futuro puedan aspirar a posiciones de mayor hegemonía, son cuestiones abiertas a
las que este documento pretende esbozar algunas respuestas.(seguir leyendo)
Los déficits social y ambiental constituyen dos agujeros negros de gran magnitud en el proceso
de modernización de China. El nuevo modelo de desarrollo, que ha ganado prioridad absoluta
en la agenda de las autoridades del país en virtud de la crisis financiera y sus efectos locales,
incorpora estas dos variables como vectores prioritarios de la nueva fase de la reforma, aquella
orientada a culminar el proceso iniciado en 1978. Ambos aspectos han sido tradicional y deliberadamente
olvidados en estas más de tres décadas de crecimiento vertiginoso de la economía
china. En un caso porque, tras lustros de igualitarismo maoísta, la reforma se pasó a las antípodas
pontificando que primero era la eficacia y después la justicia; en otro, porque para facilitar
el desarrollo, a imitación de los países ricos de Occidente, no había otra opción que contaminar
primero para descontaminar después. El desprecio de ambos aspectos se entrecruza: cada vez
son más las protestas sociales que tienen su origen en un medio ambiente enrarecido que impacta
negativamente en la salud de unas personas que no disponen de los servicios elementales
para preservarla adecuadamente.(seguir leyendo)
La constitución de una Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) posee un
alto potencial como entidad regional. Es un gran bloque de naciones que tiene la aspiración de
constituirse en una comunidad política conformada por distintos Estados Nacionales y que, entre
ellos, guardan un importante sentido de identidad. La mayoría de esta comunidad tiene como
referencia la lengua española y portuguesa, así como un significativo peso de la religión católica.
En esta comunidad además se afianzan Estados que tienen en su mayoría casi dos siglos de
vida independiente. Desde su nacimiento, en las luchas por la independencia a inicios del siglo
XIX, definieron un sentido de Patria Grande, la comunidad de América Latina y del Caribe. (seguir leyendo)
Cuba se encuentra viviendo un período decisivo para su futuro. La reforma del modelo económico
y social establecido en 1959, ha sufrido reformas y cambios crecientes a partir de 1989 con
la implosión de la URSS. El país se ha visto forzado a adaptarse a un nuevo entorno externo y a
desarrollar una activa y diversificada política exterior en el marco de transformaciones profundas
en el sistema internacional y de una crisis económica global con un final poco previsible. Por
sus características de estado insular, con las limitaciones inherentes en términos territoriales,
económicos y demográficos, ambas dimensiones — los cambios domésticos y las adaptaciones
a un nuevo entorno internacional— se encuentran estrechamente vinculadas. Dos hechos relevantes
son de destacar en este sentido: por un lado, Cuba detenta una economía de mercado
interno pequeño, extremadamente dependiente de las importaciones y, por otro, sufre la persistencia
de una serie de medidas de bloqueo económico por parte de los Estados Unidos, como claro remanente de la Guerra Fría (Perez Villanueva, 2011). De hecho,
como señalan algunos analistas, Cuba constituye una “singularidad”
en el marco internacional, particularmente si tenemos en cuenta la
permanencia por más de medio siglo de un modelo económico y político
distintivo en el contexto de cambios profundos en el entorno
internacional y en la propia sociedad cubana. (seguir leyendo)
En Chile, las movilizaciones estudiantiles durante 2011 han sido las más significativas desde el
retorno a la democracia, no sólo por la cantidad de gente movilizada y el amplio apoyo ciudadano
a las demandas, sino también porque han cuestionado uno de los rasgos más aplaudidos del
sistema político chileno, la estabilidad y calidad en sus procesos de formulación e implementación
de políticas públicas. El movimiento ciudadano desveló sentidas demandas por mayor justicia
social y participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones. En el siguiente ensayo,
se aborda el efecto de las movilizaciones estudiantiles en Chile; el papel del Estado y la necesidad
de generar un sistema más equitativo y democrático. Asimismo, se presentan las características
del modelo de educación chileno, enfatizando en sus críticas y falencias. Posteriormente se
analizan las demandas de los estudiantes chilenos y la posición de los diversos actores involucrados,
para finalizar discutiendo le relevancia de asumir un enfoque de derechos humanos en
torno a la educación.
El mundo a la deriva: crisis y pugnas de poder es el título del anuario 2011-2012 del Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ)-Fundación Cultura de Paz. En esta edición el anuario aborda algunas de las tendencias más relevantes, como la crisis financiera internacional y en particular el papel de Naciones Unidas. Se analiza la función de los ejércitos en el siglo XXI, la cuestión nuclear y sus riesgos ante el fracaso del Tratado de no Proliferación Nuclear, en el que quedan fueran algunos de los principales países que cuentan con armas nucleares. Asimismo se plantea la configuración de nuevos marcos analíticos para comprender el mundo en el que vivimos, a partir de la elaboración de índices que miden la paz, el desarrollo, los derechos humanos o la igualdad. Y la información en tiempos de Wikileaks, en el que los medios convencionales son desafiados por otras formas de informar, más dinámicas, más rápidas y más veraces. En las perspectivas regionales se analizan las revoluciones árabes, el conflicto del Sáhara, China y los derechos humanos y Latinoamérica en la búsqueda de equilibrio entre la soberanía y la integración regional.
El inicio de esta nueva década ha estado marcado por una crisis financiera y económica que se
gestó a finales de 2007, con las hipotecas basura y la desregulación financiera, que el neoliberalismo
impulsó desde hace años y que se profundizó con la administración Bush y cuyos efectos
se han manifestado con fuerza durante el 2011.(seguir leyendo)
La sustitución del Sistema de las Naciones Unidas y las grandes instituciones internacionales por
grupos plutocráticos (G-7, G-8, G-20) y de los principios universales por las leyes del mercado ha
conducido, como era de esperar, a una crisis múltiple, que requiere reacciones inmediatas antes
de que puedan alcanzarse límites de irreversibilidad: crisis alimenticia, crisis climática, crisis
social y crisis financiera. (seguir leyendo)
En los últimos años han proliferado los índices que tratan de medir el desarrollo, los derechos
humanos, la paz o el militarismo, entre otras problemáticas. Todos ellos tratan de enmarcar la
realidad, de ofrecer una nueva mirada, bajo un parámetro común que permita comparar los países,
tener una visión diacrónica y conocer si se avanza o se retrocede, identificando los factores
que promueven el cambio. (seguir leyendo)
Wikileaks ha sido uno de los temas más comentados y más controvertidos de la actualidad internacional
del año 2010. De repente una organización aparentemente salida de la nada, un OVNI
mediático, parecía hacer tambalear los pilares del sistema diplomático international.(seguir leyendo)
Si algo muestra la historia de las guerras con gran claridad es su esencial naturaleza de fenómeno
social, con independencia de la existencia concreta de ejércitos, armas y soldados, y tampoco
estrictamente dependientes de estrategias, técnicas y tácticas, tan variables en el transcurso
del tiempo como lo que podría observarse al leer una historia del vestido o de la comida, por
citar dos ejemplos del campo de la sociología. Aunque Gastón Bouthoul (1970) se esforzara por
crear y desarrollar el concepto de “polemología”, que definió como “un estudio objetivo y científico
de las guerras como fenómeno social susceptible de observación”, es precisamente esa inherente
condición de fenómeno que se desarrolla dentro del campo de lo social lo que hace
imposible estudiarlas por separado de todas las demás variables sociales, tan distintas y heterogéneas,
que influyen en la génesis, desarrollo y conclusión de toda guerra. Dicho brevemente:
las guerras no pueden estudiarse fuera del contexto social en el que se producen.(seguir leyendo)
En agosto de 1945, las dos bombas atómicas que estallaron en las ciudades japonesas de
Hiroshima y Nagasaki estremecieron al mundo. La explosión del arma nuclear dejó miles de
muertos y heridos, y un reguero de sufrimiento que continuaría a través de los años en los afectados
o hibakusha1. Dejó también un impacto indeleble en la conciencia moral de la humanidad,
nunca más, a partir de entonces, inocente. La ciencia había sido usada para perpetrar la muerte
masiva de seres humanos y Einstein, responsable del conocimiento científico que la hizo posible
e impulsor de la bomba nuclear ante la amenaza de que los nazis pudieran adquirirla primero,
pensó y escribió que, vistas las consecuencias, habría preferido ser zapatero. La sombra de la culpa le alcanzó, como a algunos otros científicos que decidieron no
contribuir con su saber al desarrollo armamentístico nuclear y pusieron
en marcha el movimiento Pugwash contra las armas nucleares.(seguir leyendo)
Las violentas confrontaciones que estallaron en El Aaiún en noviembre de 2010 han vuelto a
poner en el mapa de los conflictos olvidados al Sáhara Occidental. Estancado durante décadas,
el contencioso entre Marruecos y el Frente Polisario sigue estando vivo y necesitado de una solución
justa y duradera. El fracaso de las negociaciones y la violencia con que las autoridades
marroquíes reprimen cualquier atisbo de levantamiento popular —incluso si sus razones son
más sociales que políticas o nacionalistas— demuestra que Naciones Unidas no puede dejar de
lado este problema si quiere un Magreb estable y democrático. En el marco de la ola de contestación
popular que se desató a principios de 2011 en todo el norte de África, los disturbios de
El Aaiún demuestran, además, que el problema del Sáhara Occidental mantiene su potencial de
violencia en la zona.(seguir leyendo)
Las revueltas populares han hecho tambalearse algunos de los regímenes árabes más autoritarios,
provocando la caída de Ben Alí en Túnez y Mubarak en Egipto y una intervención militar contra
Gadafi en Libia. La población ha perdido el miedo a sus gobernantes y a sus aparatos
represivos y ha tomado las calles demandando mayores libertades y el fin de las autocracias. Las
manifestaciones son, ante todo, una muestra de descontento hacia unos gobernantes que se perpetúan
en el tiempo y que gestionan los recursos estatales como si fueran de su propiedad. La
Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, ha descrito esta situación como una ‘tormenta
perfecta’ cuya onda expansiva podría extenderse al conjunto del mundo árabe en el caso
de que no se adopten profundas reformas con carácter inmediato.(seguir leyendo)
El reconocimiento efectivo de los derechos humanos en China es una problemática que gana
fuerza y consistencia a medida que crece el poderío del gigante oriental. Ello obedece a causas
de diverso tipo, tanto internas como externas. En el primer caso, cabe señalar el proceso de
maduración de la propia sociedad china, a cada paso más exigente a todos los niveles a medida
que sus condiciones de vida mejoran, especialmente en el medio urbano y entre las generaciones
más jóvenes. Esta circunstancia motiva una elevación sustantiva de sus reivindicaciones,
pasando de lo estrictamente material a otros órdenes especialmente relacionados con la calidad
del ejercicio público. En los últimos tiempos, el propio primer ministro Wen Jiabao se ha significado
al destacar públicamente la necesidad de acelerar las reformas políticas dentro del sistema
para acercarse más a la población y dar respuesta a las demandas sociales cuya insatisfacción
está en el origen de un descontento que no mengua pese a la mejora de los índices generales. (seguir leyendo)
El presente artículo aborda tanto la evolución y persistencia del principio de soberanía nacional
en el contexto latinoamericano contemporáneo (y en especial en el ámbito sudamericano), como
sus posibilidades de compatibilización con un conjunto de estructuras regionales que profundicen
el proceso de integración regional. En función de este objetivo, el artículo se centra en analizar
los alcances del concepto de soberanía nacional y sus adaptaciones en el contexto
latinoamericano; en evaluar las características distintivas y los avances del actual proceso de
regionalismo post-liberal sudamericano, a través de las más destacadas experiencias actuales de
integración en la región y de diversas iniciativas sectoriales, y en explorar, en conclusión, las posibilidades
efectivas de impulsar algunas iniciativas que superen las
limitaciones impuestas por la soberanía nacional al proceso de integración
regional en América Latina. No se profundizará en la discusión
conceptual y en el debate contemporáneo acerca de lo que se
entiende por regionalismo, para lo cual se remite a la abundante literatura
existente. (seguir leyendo)
En este informe se analizan las acciones llevadas a cabo por el gobierno español para la implementación del Plan de Acción de la Resolución 1325 sobre mujer, paz y seguridad. Este informe es una versión ampliada del Estudio realizado por CEIPAZ para la Global Network of Women Peacebuilders (GNWP) con sede en Nueva York, que ha realizado un seguimiento del grado de aplicación de la Resolución 1325 en diversos países como Nepal, Afganistán, Burundi, Canadá, la República Democrática del Congo (RDC), Fiyi, Nepal, Países Bajos, Filipinas, Ruanda, Sierra Leona y Uganda . Este año se incluye el caso de España y Nepal, entre otros. Los resultados del informe han sido presentados ante Naciones Unidas, con motivo de la celebración del undécimo aniversario de la aprobación de la resolución.
Capítulo del libro: De la ONU al ALBA: Prevención de conflictos y espacios de participación ciudadana, editado por CRIES y GPPAC. Se aborda el creciente papel que han tenido la organizaciones de la sociedad civil en el sistema de Naciones Unidales y cuáles son las vías que han utilizado para conformar un nuevo multilateralismo.
En esta edición el anuario hace balance sobre los logros alcanzados en el Decenio Internacional para una Cultura de Paz aprobada por Naciones Unidas. Asimismo, este año se celebra el décimo aniversario de la aprobación de la Resolución 1325 sobre el papel de las mujeres en la construcción de la paz y se aborda los logros alcanzados y los retos pendientes. Se hace una revisión de los debates sobre los Derechos Económicos y Sociales (DESC). Se analiza el impacto del cambio climático sobre la paz y la seguridad, así como la relación entre el hambre, la crisis financiera y la crisis mundial de alimentos.
Dentro de las tendencias internacionales, el anuario aborda la crisis política en Irán, el papel que juega China en el G-20, la OTAN y su rol actual en la seguridad internacional, la Unión Europea tras el Tratado de Lisboa. También se analiza el conflicto de República Democrática del Congo y las zonas de tensión en Rusia y el Cáucaso. Por último, la agenda hemisférica de la administración Obama hacia América Latina cierra esta edición.
Durante el 2010 se celebran diversos aniversarios, y como ocurre en estas ocasiones es una oportunidad para hacer balance de los logros alcanzados y también para definir y diseñar el futuro por venir. (seguir leyendo)
El poder alcanzado por la industria bélica es de tal índole que será necesaria una gran movilización de la sociedad civil para conseguir la progresiva disminución de los arsenales militares, con la intervención de unas Naciones Unidas fuertes y dotadas de la autoridad, de los recursos humanos, técnicos y financieros que son absolutamente indispensables para que se pueda hacer frente, en estos albores de siglo y de milenio, a los grandes retos de justicia social y medio ambiente. Para ello se requieren transformaciones radicales (seguir leyendo...)
La inclusión de la dimensión de género en la agenda internacional de paz y seguridad ha sido un largo proceso que cuenta ya con más de cuatro décadas de historia. Naciones Unidas, la Unión Europea y otros organismos internacionales han ido introduciendo paulatinamente distintas leyes, resoluciones, directivas que conforman un amplio marco normativo sobre mujer, conflicto y construcción de paz. (seguir leyendo)
El debate sobre la relación entre la degradación medioambiental en su sentido general contaminación, deforestación, desertificación, etc.- y los conflictos cuenta ya con más de dos décadas de reflexión y propuestas. Incluso antes, y desvinculado con el medioambiente, se ha venido tratado como una área de estudio relacionada con una de las ramas tradicionales de la geopolítica, la de la interrelación entre el acceso a los recursos naturales estratégicos y limitados (en especial los energéticos e hídricos) y los conflictos. (seguir leyendo)
La crisis mundial de alimentos no es más que una cara de la crisis mundial del sistema, anteriormente manifestada en crisis inmobiliaria, actualmente expresada en crisis financiera y permanentemente latente como crisis energética. La crisis del sistema brota desde diferentes núcleos, desde el corazón de Wall Street a los pozos petroleros de Arabia, se extiende por todo el planeta. Unas veces afecta más a productores, otras a consumidores y otras a los intermediarios, como lo vemos actualmente en la quiebra de algunas de las mayores instituciones financieras del mundo desarrollado.(seguir leyendo)
Este artículo hace, en primer lugar, una revisión sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (en adelante DESC) y algunos planteamientos que merecen ser puestos en cuestión con el fin de entender mejor su naturaleza y potencialidad. En segundo lugar se hace una revisión de algunos avances que se han producido en los últimos dos años en relación a estos derechos. Y por último, se hacen algunas consideraciones sobre la relación de los DESC con el Desarrollo Humano y, consecuentemente, con la Cooperación Internacional y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.(seguir leyendo)
La crisis financiera global desatada a finales de 2008 ha tenido un fuerte impacto en China, tanto en el orden interno como en su proyección global, trastocando y acelerando numerosos procesos en curso. En lo socioeconómico, por ejemplo, la caída de las exportaciones provocó que más de veinte mil empresas manufactureras de la provincia de Guangdong fueran a la quiebra y más de 20 millones de personas, en su mayoría inmigrantes procedentes del campo, fueran despedidos. La sombra de un estallido social amenazaba el horizonte chino. (seguir leyendo)
Tres décadas después del advenimiento de la República Islámica, la sociedad iraní se enfrenta hoy a un profundo desafío: redefinir el papel del guía supremo como jefe del Estado absoluto y desacelerar la militarización de la cúpula del poder. Tras las elecciones presidenciales de 2009, el movimiento reformista irrumpió en la escena política con nuevos bríos, recogiendo el testigo de una lucha histórica por un Estado de derecho. Siendo la contestación política más importante que se produce en Irán desde el triunfo de la revolución de Jomeini, en 1979, la llamada ‘revolución verde’ no es, sin embargo, una contrarrevolución. La oposición no pretende abolir el actual sistema, sino devolverlo a su esencia democrática y republicana. Las manifestaciones populares han alterado el orden político interno pero también las dinámicas diplomáticas de la esfera internacional. Además, tienen un gran potencial para ejercer un impacto en los países musulmanes, donde miles de jóvenes e intelectuales se identifican con la aspiración de abrirse al mundo, liberarse de la corrupción de las élites y ejercer sus derechos civiles.(continuar leyendo)
En 2009, vigésimo aniversario del actual sistema internacional, se cumplió también un año de la primera guerra del siglo XXI en el ámbito de la denominada Nueva Europa. El conflicto, protagonizado por dos Estados europeos surgidos en la post-Guerra Fría, tuvo como escenario a la región, histórica y tradicionalmente, más turbulenta del continente y específicamente, de la antigua Unión Soviética (URSS), el Cáucaso. (seguir leyendo)
La OTAN está en efervescencia, situación apenas oculta en la que lleva ya algunos años y que subyace bajo un aluvión de actividades exteriores que son las que ocupan más espacio en los medios informativos. En éstos se ha venido tratando durante el pasado año 2009 sobre la polémica suscitada por el llamado "escudo antimisiles", que no solo presenta efectos técnico-militares (la supuesta disuasión frente a misiles balísticos iraníes o de otros estados "bandoleros" o benévolos ante el terrorismo internacional) sino también consecuencias políticas en algunos países —Chequia y Polonia, sobre todo— donde estaba prevista su instalación, y también en el conjunto de la política europea, sobre todo en su relaciones con Rusia. (seguir leyendo)
Al asumir Barack Obama la presidencia de los Estados Unidos en enero de 2009 pesaba sobre las relaciones estadounidenses con los países del hemisferio, incluida Canadá, un legado ominoso de los ocho años previos de la administración de George W. Bush. A la vez, la situación del hemisferio había cambiado en la década precedente de una manera significativa, y el nuevo presidente se enfrentaba, entre otros temas de su agenda, con una región cuya fisonomía se había transformado drásticamente desde finales de la década de los noventa, en un contexto mundial donde los desafíos de un mundo complejo, diversificado y crecientemente multipolar había puesto en cuestión la hegemonía estadounidense, y dónde una crisis financiera sin precedentes, originada en su propio país, había afectado al conjunto del sistema internacional (seguir leyendo)
Una de las características principales de los conflictos armados en el continente africano es su dimensión regional e internacional. Prácticamente la totalidad de los grupos armados cuentan con algún tipo de apoyo externo aparte del que les suministra de forma voluntaria o forzada la población del territorio en el que se encuentran, y de los recursos que pueden extraer de este territorio. Así, dependen en mayor o menor medida del patrocinio externo, en muchos casos porque disponen de sus bases de apoyo en los países limítrofes, o de acceso a través de la frontera de un Estado vecino que hace, como mínimo, caso omiso a estas actividades, cuando no las potencia. (seguir leyendo)
Estos informes quieren contribuir a promover una mayor conocimiento sobre el papel de la sociedad civil en la construcción de la paz y sobre el rol que puede jugar la cooperación al desarrollo en este proceso. Los informes han sido elaborados desde un enfoque multidisciplinar que combina diferentes ámbitos de estudios relacionados con la investigación para la paz, las relaciones internacionales, la filosofía para la paz y la comunicación.
1. El papel de la sociedad civil en la construcción de la paz. Un estudio introductorio.
2. La ética del cuidado y la construcción de la paz.
3. El papel de la sociedad civil en la construcción de la paz en el Sahara Occidental. Sidi M. Omar.
4.Comunicación y construcción de la paz..
5. El papel de la sociedad civil en la transformación pacífica de los conflictos armados.
6. Centroamérica y la violencia transnacional: un reto para la gobernabilidad.
7. Guillermo Santander (2010), Violencia, seguridad y desarrollo en Centroamérica: el papel de los donantes.
El anuario analiza algunas de las principales tendencias en el sistema internacional con artículos sobre la crisis financiera como una oportunidad para tranformar las dinámicas existentes. Se ofrecen análisis cobre los órdenes políticos híbridos, el cambio climático. Desde la perspectiva regional, se incluyen artículos sobre Estados Unidos y la política exteriror, el conflicto israelo-palestion, China, Rusia, India y América Latina.
El sistema internacional está atravesando un periodo de cambio histórico en el que se transforman
las fuentes, la naturaleza y las pautas de distribución del poder, y las cuestiones que
antaño se dirimían en el marco del Estado territorial —la vida económica, el conflicto político,
o las relaciones sociales— se desterritorializan a causa de rápidos procesos de transnacionalización.
Cambian los equilibrios de poder entre los Estados, en particular entre los países
avanzados y los emergentes, pero aún más relevante es el proceso por el que aumenta el número
y la influencia de los actores no estatales y el poder se diluye en la estructura económica
y financiera global.
Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe
elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el
futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos
reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una
sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común.
Desde finales de 2008, la crisis financiera se ha extendido como un auténtico tsunami a la economía
real y al empleo, provocando rápidamente el desplome de la producción y el comercio en
todo el mundo. Es tal la velocidad del contagio, que las estadísticas usuales no parecen capaces
de dar cuenta de la magnitud del desastre en tiempo real.
La relación entre los conflictos armados, la función del Estado y la seguridad internacional
constituye una importante dimensión de la crisis y de la transformación del poder en el sistema
internacional. En este contexto, el concepto de “Estados frágiles” y de “construcción del Estado”
(State-Building) se han convertido en categorías clave en la organización del pensamiento
y de las políticas en el campo de la paz, del desarrollo y de la seguridad.
En el siglo XIX varios científicos avanzaron la idea de que el dióxido de carbono, CO2, emitido
por la quema del combustibles fósiles podía provocar la elevación de la temperatura media de
la Tierra, pero no es hasta los años ochenta del pasado siglo cuando, motivado por las observaciones
de las variaciones en el clima, cobra fuerza entre los climatólogos la idea de que la
rápida quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) está en el origen de los
cambios producidos.
El 20 de enero de 2009 tomó posesión como 44º presidente de Estados Unidos Barack H.
Obama. El relevo presidencial fue significativo por varios motivos. En primer lugar, porque por
primera vez un ciudadano afroamericano llegaba a la presidencia del país más poderoso del
planeta. En segundo lugar, por la repercusión nacional e internacional que tuvo la campaña
electoral.
Probablemente la más grave y peligrosa herencia de la llamada “era Bush”, aparte de los numerosos
y graves problemas de política interior que hoy afectan sobre todo a los ciudadanos de
Estados Unidos, son los dos conflictos armados que todavía se desarrollan simultáneamente
en Afganistán e Irak y cuyos antecedentes históricos y evolución hasta el momento actual no
van a ser tratados aquí una vez más, por ser sobradamente conocidos por todos.
Oriente Medio vive una carrera nuclear imparable. Los países de la región, azuzados por el
programa nuclear iraní, han emprendido un proceso de modernización tecnológica para comenzar
a generar energía atómica. Egipto, las petromonarquías del Golfo Pérsico y los Estados del
Magreb han suscrito acuerdos con Francia y Estados Unidos para llegar a tener instalaciones
nucleares propias y poder atender así la demanda de energía que necesitan.
El relevo de la administración Putin a la de Medvédev se produjo de un modo amistoso y en olor de multitudes entre diciembre de 2007 y marzo de 2008. Las elecciones parlamentarias del 7 de diciembre dieron una aplastante victoria al partido gubernamental Rusia Unida, con el 64% de los votos y 306 de los 450 escaños en liza.
La intervención militar israelí en la franja de Gaza constituye uno de los capítulos más devastadores y sangrientos del conflicto israelo-palestino. En el transcurso de tres semanas de continuos bombardeos, el Ejército israelí se cobró la vida de unas 1.450 personas (incluidos más de 400 niños) y cerca de 5.500 heridos; además de provocar numerosos daños materiales en infraestructuras civiles, edificios públicos, servicios comunitarios y fuentes primarias de sustento y sin olvidar la destrucción masiva de viviendas familiares y la eliminación de vecindarios enteros.
La formulación de un nuevo modelo de crecimiento que incorporase los factores de orden tecnológico, ambiental o social destacaba como la principal novedad de la agenda, en consonancia con la adhesión a la concepción científica del desarrollo que había sancionado el Partido Comunista de China (PCCh) en su XVII Congreso, celebrado en octubre de 2007. En suma, se trataba de reducir la velocidad para facilitar el anhelado cambio de carril y mejorar la calidad del crecimiento chino.
India, más allá de su rol como potencia regional en Asia Meridional, está viviendo en los últimos años un periodo de consolidación en sus pretensiones de convertirse en el medio plazo en un gigante político y económico.
El nuevo mapa geopolítico regional, particularmente en América del Sur, responde a la emergencia y consolidación de nuevos liderazgos y de nuevos esquemas de articulación e integración regional funcionales a ellos. La focalización de los intereses geopolíticos estadounidenses en Medio Oriente y otras regiones del mundo a partir del 11 de septiembre de 2001 posibilitó, junto a otros cambios, una mayor autonomía regional y la emergencia de un amplio espectro de Gobiernos de corte progresista y de izquierda en Sudamérica
Centroamérica no es ajena a la lucha contra el narcotráfico que desde hace unos años tiene en jaque al gobierno mexicano, particularmente desde que el presidente Calderón le declarase la “guerra” a los carteles de drogas de su país. México se ha convertido en el epicentro de la actividad violenta de los grupos criminales del narcotráfico, reemplazando a los carteles colombianos. (sigue....)
El anuario analiza algunas de las principales tendencias en el sistema internacional con artículos sobre la crisis financiera y el desplome del dólar, China y su cooperación en África, los procesos de integración en América Latina, la Unión Europea y los desafíos para su política exterior, el conflicto en Oriente Medio, la participación española en Afganistán y Naciones Unidas y la construcción de la paz y la resolución 1325 sobre mujer, paz y seguridad, entre otros.
Es conveniente que se sitúe ahora, junto al medio ambiente como “verdad incómoda”, a los únicos seres capaces de apercibirse, de darse cuenta, de saber que saben, los “ojos del universo”: los seres humanos, es necesario que se muestre cómo viven y cómo mueren. Es “la verdad más incómoda todavía”.La solución, tan sencilla y difícil a la vez, porque se enfrenta a una inercia de siglos provocada por el sentimiento omnímodo del poder y los intereses económicos propios de una economía de guerra, consiste en sustituir la fuerza por la palabra. La razón de la fuerza por la fuerza de la razón.
En este capítulo se analiza los avances que se han realizado en el ámbito de la prevención de conflictos y la construcción de la paz en el marco de Naciones Unidas y su articulación con diversas iniciativas de la sociedad civil. Se hace un balance de las principales iniciativas que se han llevado a cabo para incluir la prevención de conflictos como uno de los ejes de acción de Naciones Unidas, y se presentan una de las propuestas que está siendo impulsada por organizaciones de la sociedad civil en distintos lugares del mundo y que se refiere a la creación de un Servicio de Paz en Naciones Unidas para intervenir en caso de genocidio, denominada United Peace Emergency Service (UNEPS).
Han pasado más de siete años desde que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobara una resolución de gran trascendencia para el avance de la igualdad entre los sexos en el ámbito de las relaciones internacionales: la resolución 1325 (en adelante, 1325), aprobada en octubre de 2000 por el Consejo de Seguridad. Estrictamente, el contenido de esta resolución no tiene como objeto la igualdad. Habla de las mujeres como agentes activos en la construcción de la paz; de la protección especial que necesitan frente a la violación, una agresión que históricamente ha sido considerada irrelevante o un mal menor; y habla también de tener en cuenta la diferente experiencia de uno y otro sexo, también en los conflictos armados
El desplome del dólar y la crisis financiera son las expresión del debilitamiento de Estados Unidos y de cuán ilusorio, y peligroso, ha sido el proyecto hegemónico de los neoconservadores. Pero ello no supone un aumento del poder de otros actores estatales, sea en el plano militar, económico o financiero. Por el contrario, esos hechos son la expresión de un proceso de cambio estructural en la naturaleza del poder y en la redistricución del mismo entre actores estatales y no estatales, entre el Estado y el mercado, en el que la estructura de las finanzas mundiales está fuera de control y el poder se ha diluido en un mercado cada vez más integrado y desregulado.
Los procesos de integración se han constituído en una demanda urgente como imperativo de la globalización. La emergencia de una nueva agenda internacional, en donde crecientemente se ubican temas globales,obliga a la región latinoamericana a diseñar respuestas coordinadas entre los Estados, y entres estos y los actores no estatales, para afrontar estos nuevos procesos y sus consecuencias nacionales y regionales. La asociación para la cooperación aparece como una demanda efectiva que se debe enfrentar si se quieren satisfacer los intereses nacionales
El alto coste social de las reformas neoliberales llevadas a cabo por América Latina en la década de los noventa ha convertido a los programas de lucha contra la pobreza en una política pública necesaria en todos los países de la región. Aunque la aplicación de dichas reformas produjo un aumento sustantivo del comercio y de la inversión extranjera directa en Latinoamérica y alimentó tasas de crecimiento favorables durante algunos años, esas variables positivas no lograron hacer retroceder la pobreza.
En la actualidad, tres liderazgos regionales se configuran en el mapa geopolítico latinoamericano, en el marco del desentendimiento parcial que, desde el 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ha evidenciado en la región. Junto con los dos liderazgos potenciales tradicionalmente identificados en América Latina y el Caribe —el de México y el de Brasil—, actualmente, en función de su disponibilidad de recursos energéticos y financieros y de consideraciones ideológicas, políticas y geopolíticas, se suma el liderazgo emergente de Venezuela.
En Afganistán conviven operaciones de reconstrucción humanitaria y de guerra abierta. Esto nos lleva una vez más, forzosamente, al ya viejo dilema de las operaciones de ayuda humanitaria cuando éstas han de desarrollarse en un país en el que los rescoldos de la guerra siguen activos o incluso amenazan con reavivarse y propagarse en cuanto se produzcan condiciones favorables. Dilema no resuelto en Afganistán, donde el recrudecimiento de las acciones de la resistencia armada dificulta las operaciones de ayuda a la reconstrucción
El conflicto israelo-palestino es probablemente el conflicto todavía activo más largo de la historia contemporánea. A lo largo de décadas se ha convertido en una herida abierta y en el principal problema que contamina toda la región de Oriente Medio generando violencia y sufrimiento a millones de personas. En todo este tiempo la esencia misma del conflicto y sus principales manifestaciones no han variado: Israel ocupa ilegalmente territorios palestinos, cerca de la mitad del pueblo palestino son refugiados a los que se niega su derecho al retorno y más de un millón de palestinos con ciudadanía israelí sufren discriminación
La irrupción de China en el continente africano como un actor económico y político de primer nivel está generando una viva controversia internacional. Se teme que el pragmatismo desprovisto de sensibilidad social y ambiental que ha caracterizado su vertiginoso proceso de desarrollo en las tres últimas décadas pudiera ahora extender también sus sombras al continente africano, desperdiciando una nueva oportunidad para que este pueda afrontar sus carencias más estructurales
Por razones de diverso tipo, parece no haber llegado todavía la hora de la puesta en marcha de una política exterior de la Unión que esté a la altura de sus legítimas aspiraciones globales y de sus enormes potencialidades. En sus planteamientos estratégicos últimos, la política exterior actual de la Unión se sigue conformando más en función de la acción y/o de la reacción a la política exterior de Estados Unidos que en función de planteamientos genuinamente europeos.
La democracia turca ha estado tradicionalmente custodiada por las Fuerzas Armadas. En consecuencia, la seguridad y defensa del Estado se han convertido en una obsesión que ha castrado cualquier intento por maximizar los valores de tolerancia y libertad en el país euroasiático. Paralelamente, su política exterior ha girado del aislamiento y el sometimiento a Occidente durante el siglo XX, a una diplomacia entre conciliadora y coercitiva con la que pretende reconquistar el protagonismo regional del que gozaba el Imperio Otomano.
La “guerra contra el terrorismo” que mantiene el gobierno de los Estados Unidos se ha denominado “guerra de cuarta generación” o “guerra asimétrica”. Ha aparecido un tipo particular de violencia que también se llama “terrorismo internacional”, “transnacional” o “global”, cubriendo fenómenos muy heterogéneos que no se reducen a Al Qaeda. Este capítulo se divide en tres partes. En la primera se plantea el problema en términos cuantitativos, conceptuales y teóricos. En la segunda se reseñan las reacciones oficiales más importantes que el fenómeno ha suscitado en los Estados Unidos entre 2001 y 2007. Finalmente, en la tercera se reflexiona sobre la continuidad y cambio que supone dicha “guerra”.
Las guerras en África son frecuentes. Las estadísticas de los centros de estudio sugieren que, efectivamente, en 2006 tenían lugar en el continente diez de los 22 conflictos armados del planeta. Las consecuencias de estos enfrentamientos armados son terribles, pero la envergadura del trauma que suponen no ha calado en la sociedad hasta el punto de exigir un cambio en las prácticas globales que perpetúan la vulnerabilidad preexistente que suele anunciar con mucha antelación el estallido de la violencia.
Esta publicación analiza las principales tendencias en el sistema internacional: seguridad y violencia transnacional, la ayuda al desarrollo y la Declaración de París, globalización y medios de comunicación, la nueva geopolítica del petróleo y las guerras asimétricas. Asimismo analiza algunas regiones como China y sus relaciones con Estados Unidos, el actual ciclo político , las propuestas para la integración en en América Latina, y la crisis de la Gran Asia Occidental.
El siglo XXI será el siglo de la gente. Durante siglos, el pueblo no ha figurado en el escenario. Ha sido admitido, a lo sumo, como espectador. ¿Podemos de verdad cambiar el curso de los acontecimientos? ¿Hay espacios "razonables" para la esperanza?La diversidad sin fin, hasta el límite de la unicidad, la gran riqueza. Y cada persona, dotada de la facultad distintiva de crear. Esa es nuestra esperanza, ésta es la cualidad que evita el fatalismo, la predicción del comportamiento humano. Si sabemos elevar la voz pacíficamente y firmemente, podemos cambiar el curso de los acontecimientos a través del diálogo, del conocimiento y entendimiento recíprocos, de la conciliación.
La incidencia de la violencia transnacional es cada vez mayor. Está ligada a otras formas de violencia social y a las redes ilícitas que actúan más allá de las fronteras. Este hecho es a la vez causa y consecuencia de la globalización, un proceso que al reducir o eliminar las barreras económicas, y debilitar a los Estados, hace más fácil la interconexión entre diferentes grupos armados que realizan actividades ilícitas ligadas al narcotráfico, el tráfico de armas y de personas, y otras formas de violencia social.
Después de varias décadas de informes y comisiones y verificando realidades dramáticas, e mundo avanza en la peligrosa dirección de estar más dividido por enfrentamientos económicos y por identidades nacionales, religiosas y étnicas. La brecha entre riqueza y pobreza, especialmente marcada por una creciente desigualdad, se agranda y, si bien hay menos confictos armados, las posibilidades de que haya más "pequeñas guerras" y enfrentamientos entre comunidades y que continúen los golpes terroristas no son predicciones infundadas.
Las políticas de cooperación y ayuda al desarrolo están atravesando un intenso proceso de cambios, tanto en las ideas como en las prácticas. Se ha logrado un amplio acuerdo repecto a objetivos de reducción de la pobreza y el desarrollo social, los denominados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los ODM también pretenden establecer una "Asociación Global para el Desarrollo" basada en acuerdos respecto a los principios y medios necesarios para alcanzar esos objetivos, en particular respecto a la ayuda, la apertura comercial, la reducció de deuda y el acceso a la tecnología.
La desinformación que se estableció para poder vender la guerra en Irak ha dado un giro y como un bumerán le ha dado en plena cara a la Casa Blanca, minando su capacidad de llevar eficientemente el esferzo bélico en Irak, y en términos más generales a elaborar una política exterior a la altura de los retos actuales.
La historia del petróleo ha sido en gran medida una historia de conflictos violentos, represión e intervencionismo. Hoy en día se está forjando una nueva era de transformaciones, compuesta por una serie de factores diferentes. En primer lugar está el fenómeno de la demanda que sigue creciendo rápidamente ante unos recursos progresivamente reducidos y unas existencias limitadas. En segundo lugar, está la creciente competencia entre los mayores importadores por el acceso al petróleo. Y por último, la inestabilidad política dentro de muchos países ricos en petróleo.
Todas las guerras son diferentes, pero algunas lo son más. Este es el caso de la guerra entre Israel y sus vecinos, librada en el Líbano en 2006. Esta guerra fue inesperada pero llevaba mucho tiempo fraguándose. Resultó ser explosiva en sus consecuencias inmediatas y de largo plazo, y tiene similitudes con otros conflictos en la historia reciente de la región. Pero tambien es muy diferente a cualquiera de las guerras anteriores. Se trata de una pauta de conflictos regionales separaos, que en torno a la última década han ido conformando una nueva pauta mucho más interesante, que se define como "la crisis de la Gran Asica Occidental".
Las relaciones entre Estados Unidos y China constituyen una de las claves esenciales que pueden definir el sistema internacional del siglo XXI. Washington sigue con mucha atención la evolución del poderío chiono. China no sólo tiene vocación de ser potencia comercial de proyección regional y mundial, sino que aspira a traducir en términos globales ese notable incremento de su capacidad económica. Por su parte, Estados Unidos, tiene una política claramente orientada a impedir el surgimiento de cualquier rival en el mundo que pueda desafiar su supremacía absoluta.
La América Latina de los años sesenta, setentas y ochenta del siglo pasado se caracterizó por ser dictatorial, con regímenes militares que parecían ser eternos. Este siniestro panorama es afortunadamente un recuerdo del pasado. La gran mayoría de los países de la región cuenta en la actualidad con gobiernos democráticos y legítimos, que han llegado al poder a través de las elecciónes. Hay otro fenómeno y es la denominada "democracia de la calle". En los últimos diez años, los cambios de gobierno por métodos no electorales no se realizaron por un golpe de Estado o por un pronunciamiento militar. Por el contrario, las renuncias presidenciales se han producido ante movimientos populares espontáneos, movimientos de protesta en los barrios, marchas populares y huelgas de brazos caídos.
Analiza el desarrollo de diversas iniciativas de integración regional, los componentes conceptuales e ideológicos que caracterizan a cada uno de ellos y el contrapunto actual, en el ámbito de América Latina y el Caribe, entre la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).
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